- Cualquier página puede incluir errores, imprecisiones o publicidad encubierta.
- Aprende a medir su credibilidad.
El dueño de la página: En general, los sitios a cargo de institutos, organismos oficiales o universidades suelen ser más veraces que los que tienen una finalidad comercial. Si una página que vende cosméticos te cuenta quién inventó el jabón y cuándo, es posible que no sea cierto.
Financiación: Una página cuesta dinero. Pregúntate quién se gasta y para qué. Quizá intenten venderte algo, en cuyo caso los contenidos pueden ser publicidad encubierta.
Transparencia: El propósito de la página ha de estar claro y debe reflejarse en su contenido. El acceso a la información debe ser sencillo. La publicidad no debe entorpecer la consulta.
Contactos: ¿Se sabe quién es el verdadero autor de la página? ¿Hay una dirección de correo para consultas? ¿Tiene vínculos a otras páginas similares? Si la respuesta a estas preguntas no es afirmativa, es mejor que busquemos por otro lado.
Corrección lingüística: Si hay errores en la escritura, probablemente los habrá también en la información.
Actualización: Una buena página debe actualizarse a menudo y dar la fecha en que se hizo por última vez.
Estabilidad: Las páginas fiables suelen durar y mantener una estructura. El prestigio de una página estriba en su fondo, no en los colores de su forma externa.
Opinión: Desconfía de las webs con muchas opiniones del webmaster. Coteja los datos con otra fuente para comprobar su veracidad.
Referencias: Un sitio de Internet, al igual que un libro, ha de citar las fuentes de los datos que publica.
Calidad técnica: Las páginas buenas están bien hechas. Si tarda en cargarse o si es difícil desplazarse por ella, desconfía. Si su estructura es una chapuza, sus contenidos también lo serán.
Fuente de información : www.20minutos.es
Mayo 9, 2007 a las 1:38 pm |
Me parece una información realmente útil y a tomar en cuenta.
Un saludo, y desde hoy me convierto en asiduo de vuestro weblog. Un saludo