La expedición MALAESPINA

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La mayor expedición científica de España en toda su historia. En 1989 mientras estalla en Francia la Revolución se inicia esta expedición por todo los lugares que tenía la corona y que duraría 5 años. Siglo XVIII, el de la Ilustración, donde España es una potencia muy importante y dónde conocer a la perfección los rincones del mundo te daba mucho más poder. Alejandro Malaespina era un marinero Italiano, de familia aristocrática de Parma. De joven ingreso en la escuela de guardia marina de Cádiz. Con 34 años ya era Capitán de navío. Se dirige al rey Carlos III para ofrecerle la posibilidad de un viaje fascinante. El informe lo recibe el ministro de marina, Valdés, el cual le pasa el informe a Carlos III. El 14 de octubre de 1788, Carlos III da su conformidad. Malaespina llevaba también una función secreta de parte de la corona, palpar el estado de los virreinatos. Se construyeron las corbetas “Descubierta” y “Atrevida”, barcos iguales de 33 metros de lora, una manda por Bustamante y la otra por Malaespina. Se seleccionaron 204 hombres: 18 oficiales de primer nivel, 2 médicos cirujanos, 2 capellanes, un cartógrafo, 4 pilotos, 6 dibujantes, 3 naturalistas. Zarparon el 30 de Julio de 1789 del puerto de Cádiz con la idea de dar la vuelta al mundo llegan a su primer destino, Montevideo. Siempre bajaban a tierra, situaban un espacio astronómico, buscaban nuevas especies, los cartógrafos hacían su trabajo, se dibujaban las zonas. Tras una breve estancia en Buenos Aires, el 3 de Diciembre de 1789 mantienen el primer encuentro con los habitantes de la Patagonia, conocidos como patagones. Sobre este desconocido pueblo circulaba la leyenda de su gigantesca estatura, según los testimonios recogidos por numerosos marinos como Byron y Boungainville y que fue muy comentada por toda Europa, incluyendo a los más grandes sabios de la Ilustración como Malpertius, Buffon, Voltaire, Diderot y muchos otros. Desde allí se dirigieron a las Malvinas, donde España mantenía un establecimiento formado por convictos y soldados. Tras una cortísima estancia se deciden a entrar en el Océano Pacífico a través del Cabo de Hornos, punta sur del continente americano y que todavía estaba sin cartografiar. Continúan viaje hacia el norte pero, mientras la “Atrevida” se dirige al puerto de Valparaíso, la “Descubierta” lo hace hacia la isla de Juan Fernández. Reunidos de nuevo en Valparaíso, prosiguen su rumbo haciendo escala en Santiago de Chile -donde se les incorpora el naturalista de origen checo Tadeo Haenke- y posteriormente se detienen en El Callao, en Guayaquil y en Panamá, hasta llegar a las actuales costas de México, en aquella época llamada Nueva España. Allí se dedicaron a visitar los enclaves más importantes, como México, la capital del virreinato, Guanajuato, conocida por sus minas de plata, y Acapulco, el puerto más importante del Pacífico y donde recalaba el Galeón de Manila, que hacía la ruta comercial desde el archipiélago de las Filipinas. Recorren las costas de Alaska y entran en contacto con las tribus indias de los tingli e incluso llegan a encontrarse con esquimales. Posteriormente, inicia la travesía más larga de todas y que le conduciría hasta las islas Filipinas. En Manila, la capital, fallece el naturalista Antonio Pineda, el cual tenía a su cargo la coordinación de todas las tareas naturalistas y que supuso un duro golpe para los expedicionarios. Tras esto atraviesan Las Celebres, Las Molucas en la Polinesia y fondean en Nueva Zelanda y Australia donde se decide no seguir hasta Africa, en su lugar se acuerda volver a América y en Marzo de 1794 cuando fondean otra vez en las aguas de Cádiz. Malaespina en su anexo para el rey y Valdés sobre los virreinatos opina que quizás se necesitase una mayor autonomía en los virreinatos. Godoy en el lo alto del poder y sus envidias hacia Malaespina, en 1795 acusa a Malaespina de revolucionario y conspirador y es encarcelado, degradado y desposeído de sus bienes recién llegado de la expedición. Godoy que controlaba las intrigas cortesanas y la propaganda. En abril de 1976 es condenado a diez años en el castillo de San Anton en la Coruña. En 1802 sale gracias a Napoleón. Murió en 1810 en Italia.

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